Cambio climático, ¿lo explicamos bien?

Cambio climático, ¿lo explicamos bien? Aunque hay muchas, muchísimas personas, que no ponen en duda la credibilidad y la veracidad de los datos científicos en materia de cambio climático, hay una corriente de personas (muy ruidosas) que ponen en tela de juicio el calentamiento global y los datos presentados por la comunidad científica.

En El Jardín Trasero vamos a analizar, desde nuestra perspectiva, cuáles son las posibles causas a este suceso que, siendo tan evidente, está llevando a más y más personas a negar la problemática ambiental.

¿Cómo se explica el cambio climático?

En todas las noticias que se dan acerca del cambio climático se les da un tono de alarma excesiva. Quizás pueda verse contradictorio y es que, si bien es una cuestión grave que puede llevar a un daño irreparable sobre nuestra civilización tal y como la conocemos, de la misma manera se debe explicar como un problema con un riesgo mayor de lo que supondría un problema de otra índole y sin llegar a alertar al público.

Y, ¿por qué esta postura?

El problema es que venimos de una situación de pandemia mundial que ha provocado miles de casos de ansiedad y depresión. Las personas buscan huir de los problemas o, en cierto modo, de que no les supongan a ellos mismos más esfuerzos de los que realizan ya de por sí día tras día, sobre todo esfuerzo económico. El alarmismo trae consigo muchas preguntas y muchas comparaciones. Véase por ejemplo el uso de vehículos en unos países y en otros, donde en ciertos lugares no están permitidos los vehículos de combustión, mientras que en países con normas menos restrictivas (o ausencia de estas) puedes circular tranquilamente, a lo que las personas de a pie se preguntan «si es un problema global ¿por qué yo no puedo y el de más allá si?».

Nuestro modo de vida no está hecho para confrontar problemas separados, y menos cuando somos una especie egoísta, con miras hacia dentro en lugar de hacia afuera. «Si ellos pueden, yo también» sin pensar en el grado de disponibilidad tecnológica y económica disponible en uno y otro lugar.

Es un problema futuro ¿o el futuro ya es presente?

El cambio climático se ha explicado siempre con miras a las generaciones futuras. Salvaguardar el futuro de nuestros hijos y de los suyos mediante acciones presentes que eviten o minimicen la destrucción ambiental.

Pero, la generación futura somos nosotros.

Existen evidencias del calentamiento global desde los años 70, aquí puedes ver, por ejemplo, cómo una empresa multinacional conocía lo que la combustión podría provocar en el medio ambiente.

Han pasado unos 50 años, medio siglo. Suficiente para que podamos considerarnos la generación del futuro, de ese futuro. Y desde entonces no se ha hecho más que aumentar el consumo de combustibles fósiles, productos plásticos y se han dado cambios en uso de tierra de agricultura y ganadería extensiva a intensiva que dañan al medio ambiente de manera drástica. Por no hablar de la destrucción de bosques, montes y prados mediante incendios, en su mayoría provocados. Todo ello ha contribuido a que, en la actualidad, nos encontremos en un punto de no retorno y ello se hace patente en las prisas de los legisladores en exprimir la legalidad para incentivar usos, producciones y consumos «ecosostenibles» bajo la bandera de la sostenibilidad en favor del futuro de la humanidad.

¿Por qué hasta ahora no hemos actuado?

Llevamos años de retraso y ahora no solamente hay que avanzar en tecnología que no se había desarrollado anteriormente o, al menos, no con la eficiencia actual, sino que hay que desandar lo andado hasta ahora. Hablamos de reducir residuos, reutilizar productos, de reciclar.

No habría que reducir residuos si la producción no estuviera orientada a usar y tirar. Reutilizar es lo que nuestros abuelos (y en estos tiempos, bisabuelos) hacían día tras día en su vida cotidiana, no es algo nuevo, no se ha inventado el reutilizar un día que alguien se puso a pensar en cómo solucionar el problema de los residuos. El problema es la sociedad actual, acostumbrada a tener todo al alcance de la mano y a no valorar las vidas que les podemos dar a los objetos que poseemos.

¿Y en el futuro?

Actualmente, como hemos comentado en uno de los párrafos anteriores, nos encontramos ya pasando el punto de no retorno. Las medidas de lucha contra el cambio climático se hacen más necesarias cada día que pasa, pero no solo de esas medidas podremos mantenernos.

Ya estamos sufriendo olas de calor más intensas que cualquiera de los años anteriores, incluso cada año se baten récords de «el año más cálido desde que se tienen mediciones». Entran en juego unas medidas que, a nuestro juicio, a día de hoy son tanto o más importantes que las medidas de mitigación. La adaptación al cambio climático. Esta adaptación se hace necesaria, social y económicamente. Adaptar nuestro ritmo de vida, producción y salud a las pautas marcadas por el clima actual es imperativo si queremos evitar enfermedades y decesos. Y esto es otro de los puntos que se están explicando mal, o directamente no se explica. La adaptación al cambio climático es esencial y, al menos nosotros, no escuchamos en los medios de comunicación habituales que consume la mayoría de la gente, sobre las medidas a tener en cuenta y cómo poder adaptar nuestra sociedad a los cambios venideros.

Conclusiones

No estamos explicando el cambio climático, porque no estamos dando a entender el cambio climático. Primero porque estamos siendo catastrofistas, y si puede ser catastrófico (de hecho lo será) pero para llegar a la gente y que nos puedan tomar en serio hay que explicar de dónde venimos y hacia donde nos dirigimos. Por ejemplo, el típico gráfico de los diferentes cambios climáticos sucedidos a lo largo de la historia geológica de la Tierra. Gráfico que utilizan muchos negacionistas para desacreditar a los científicos. Explicar que, si bien hubo cambios en el clima en el pasado, el contexto era diferente (además que fueron cambios no acelerados por la acción humana y si fueron a un ritmo natural que daba pie a la adaptación).

Hay que contar la historia completa. Nadie comienza a leer un libro desde el capítulo 5. El prólogo es importante para saber dónde comienza todo, en los primeros capítulos entendemos qué fue lo que hizo que se llegara hasta aquí, en el capítulo que estamos leyendo ahora nos damos cuenta que toda acción tiene su reacción y nada, o poco, ha seguido un orden natural, y en los capítulos que nos quedan para terminar el libro no podemos sino pensar cuál es el rumbo que puede tomar. Aunque en nuestro caso tenemos varias vías por las que desarrollarlos. Sólo nosotros elegimos el final de nuestro libro.

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